Don señor Guía Turística
Martes 15/04.16.15: Llamada al móvil en medio de clase. Doña Tejedora rebusca en el bolsón universitario, sin hallar su teléfono, que truena sin parar. Tras varios segundos en los que su aparato deleita con sus gorgoritos a los alumnos, incluidos el profesor, que esboza una sonrisa “amistosa” de: “¿Quieras apagar ya el móvil?”; sale corriendo, bolso en mano. Le ha subido toda la tensión a los coloretes (que por algo la llamaban en su tiempo Heidi). Al otro lado, una voz masculina que le anuncia que tiene mañana una entrevista. Pero, ocurren dos pequeños problemas: A) Su querido móvil va pidiendo jubilación pronto. Como su propietaria se niega a hacerlo, le anda fastidiando y se empeña en que las voces de los que le llaman suenen por tiempos: tie-nes-u-na-en-tre-vis-ta-de-tra-ba-jo. B) Ha echado tantos curriculum que no sabe ni de qué empresa la llaman. Hecho agravado por las continuas huelgas de chatarra-teléfono.
Sin embargo, por suerte, termina entendiendo (aunque no con claridad, por supuesto) la dirección a la que debe ir a solicitar el “trabajo fantasma”. Último detalle: al carecer de papel, termina apuntando los datos, a rotulador verde, en un libro de Esteban Echeverría.
Miércoles 16/04.12.15: Parada Pacífico. Doña Tejedora revolotea por las calles madrileñas en busca de su Ìtaca particular. No encontrándola, pregunta a… ¿cinco personas? Um…Quizás. No me contó muchos detalles, así que pondremos cinco; de las cuales, al parecer, ninguna supo indicarle. Lo gracioso fue que a todas les sonaba la calle, pero, sin más…Y, de repente, recuerda uno de los viejos consejos de su padre: entrar en un bar de la zona. Abre la puerta, interroga al camarero y ¡NADAAAAAAA! Por primera vez en mucho tiempo (esto me lo dijo así, yo diría que en su vida), le importaba llegar tarde y nadie tenía compasión. Pero, ¡he aquí!, que, de pronto, resuena una voz angelical al fondo de la barra. Especulen sobre la edad del susodicho… Moreno, metro ochenta, veinteañero… ¡Pues no, no! No calculen menos de 50. Ya saben que tiene un especial imán para los jubilados. Lo dicho, de repente, emerge de la barra una voz, acompañada de un señor muy amable que se ofrece a servirla de guía turística. Así que, allí tienen a doña Tejedora y don señor Guía turística vagando por las calles y saltándose los semáforos porque, según el caballero: “Era más seguro cruzar en rojo, que en verde con coches”. Y, en realidad, no le faltaba razón, teniendo en cuenta que los conductores madrileños son todos medio daltónicos y tienen a confundir el verde con el rojo. Así pues, doña Tejedora sigue calle abajo acompañada del servil don señor Guía Turística que bromea diciendo que es su “touring” e inventándose palabras varias, sin dejar de divagar, a partir de “touring”, sobre cosas como que lo que antes era “furgoneta” ahora es “monovolumen” o “pelis” ahora era “flin” (queriendo decir “film”, claro está). Teniendo en cuenta que doña Tejedora no paraba de reírse y de darle coba (porque ella, sin querer, siempre acaba dando coba a todo el mundo), don señor Guía Turística ha decidido no cobrarla por sus servicios, aduciendo que era muy simpática. Ella respira tranquila, invadida por el pánico de no poder hacer frente a la cuenta y tener que entregar su preciado móvil, su única pertenencia (de valor, por muchas jugarretas que le haga don Chatarra) disponible. Ambos se despiden y, torciendo a la izquierda y luego a la derecha, doña Tejedora halla por fin Ítaca; de un humor excelente al saber que, todavía, la globalización no ha extinguido especies así y se pueden encontrar, aún, seres tan pintorescos por la calle. Y tan amables...

5 Comments:
Bueno te saludo, calmando una ùlcera con Schopenauer, y una fuerte inclinaciòn al desprecio con huidobro, siempre hay un avatar disfrazado de señor turista guiando nuestros pasos, seguramende cuando estés en Chile, buscaremos un lugar donde necesitar uno.... soy pesimo con las direcciones jajajaj estoy refriado... lo siento ...por eso no se me entiende muy bien, hasta escribo gangoso
De verdad, Bollo, que se te pegan todos los friquis de Madrid...Jejeje. Pero qué guay. A mí me encanta encontrarme con gente así, y más si se es tan amable y tan majo...Ya me contarás qué tal la entrevista. Espero que hubiera suerte, y si no, LA HABRÁ, seguro. Ósculos.
Suprematista:Yo suelo tener buena orientación, pero habrá que poner a prueba a los guías turísticos chilenos...Vete buscando algún hombre cincuentón (ésa es una regla inviolable). ¡Un saludo transatlántico!
La penca: Pues sí... Me persiguen los frikis... Por cierto, tengo ya las fotos de nuestra maleta tuneada por aquel especimen de hombre. Me parto de risa cada vez que veo la cara, sobre todo. ¡Un beso!
jajaja. Esto no me lo habías contado.
Jo, yo nunca encuentro a personas así,quizá es que no sepa atraerlas con mi imagen de chica pija. :(
Prigkinissa:Sí, es verdad, no te lo había contado jajjaa. La verdad es que es un gusto encontrar personajillos así, tan amables; además que me reí muchísimo. Lo mejor fue (no lo cuento en el post) que el hombre me hizo ir por el camino más largo para que, ya de paso, lo acompañara un poco a él, que iba para su casa jajaa. Yo no protesté, claro, porque tenía tiempo y era todo un placer deleitarse con su perorata y sus neologuismos jaja. ¡Besos!
Publicar un comentario
<< Home