DE DEBILIDADES Y FORTALEZAS

De lo que sucede cuando una insignificante mujer se revela contra el poderío de su sino, destino, anaké, etc o, más comúnmente llamado, en esta nuestra época de exámenes, obligación de estudiar…
Aviso para naúfragos: Puede ser éste un post largo o corto… ordenado o desordenado (bueno, no nos engañemos, lo último), pesado o no pesado…No tengo la menor idea. Casi por primera vez, no sé bien de qué voy a escribir. O, más bien, lo sabía hace cinco segundos; hasta que me he puesto a teclear.
Hoy estoy ligeramente de mal humor, sí. Pero, nada importante. Lo que, afortunadamente, es bastante extraño en los últimos tiempos. Cuando digo “últimos tiempos” me refiero a, quizás, los últimos tres años. Y llena de orgullo decir esto. Algo se aprende con el paso de las hojas del calendario. A pesar de todo, he logrado vencer la frustración, los cambios de humor (a veces, muy permanentes) de mi adolescencia. Digamos que soy una persona más equilibrada y más sensata (pero, sólo entre comillas lo último). También es que no se le pueden pedir peras al olmo y yo siempre tiendo a analizar aquella época con criterios de adulto. Supongo que, dentro de todas las revoluciones hormonales que confluían en mí, tampoco era tan extraño. De hecho, hace unos meses, me dio por releer diarios de cuando tenía catorce y quince años y fue una gran sorpresa. Más que nada por lo que decía antes, porque yo siempre me había autocriticado desde el recuerdo vago, con ojos adultos; viéndome como una niña, sí, no tan en la edad del pavo como el resto, más madura y menos cabeza hueca (perdonen por la falta de modestia); pero también como una adolescentilla un poco bipolar, exagerada, muy muy impulsiva (síiiiiiii, mucho jaja), con problemas familiares de falta de libertad, etc.
Pero, (no utilizo “mas” que luego la crítica literaria me aporrea, aunque me repita) abrí aquellos diarios hace algunos meses y, asombrada, me encontré con una chica a la que podía comprender perfectamente, con preocupaciones no tan superficiales, porque poseían un trasfondo que se me antojaba humanamente profundo. Me descubrí a mí misma, de nuevo. Y es triste que lo hiciera con perplejidad. Me ocurre a menudo. Y éste, supongo, es un tema sobre el que debo reflexionar. Me sucede que me causa verdadera sorpresa verme como protagonista de lo que yo había considerado hazañas en otras personas. Es raro…Bueno, no tanto. Es sólo que, a veces, me infravaloro; que, cuando logro cosas que otros han conseguido y por las que les había admirado profundamente, me parece como si hubiera sido otro yo el que las hubiera logrado o me da por pensar que tampoco eran para tanto…Me sucede que hay cosas que escribo, que no leo durante años porque mi selectiva memoria las ha clasificado como “residuos no reutilizables”; pero que, en un acopio de aburrimiento, descubro que no son tan malas (lo que no quiere decir buenas).Y es que, a lo largo de mi “dilatada” vida, he llegado a censurar y poner en tela de juicio, con más acaloramiento que ningún otro (ya se sabe que no hay peor crítico que uno mismo), desde mi inteligencia (punto importante), hasta mi creatividad; desde mi fortaleza hasta mis poderes femeninos (jaja suena a coña jajja); desde mi cara a mi cuerpo (cómo no, claro, en una sociedad bombardeada por una feroz publicidad).
Aún así, siempre he sido defensora de que dejar ver nuestras debilidades es un signo de solidez. No es que yo las vaya aireando por ahí (todo lo contrario), pero tampoco intento esconderlas (al menos, ahora). Son parte de mí. Son los ingredientes del pastel que me hacen humana. Lo que no significa que no tenga que reflexionar sobre ellas y pulirlas lo más posible. Es sólo que éste es el primer paso. Porque intentar alejarlas de nosotros, recluirlas en el lado más oscuro de nuestro interior (mensaje para todos los superhombres y supermujeres) para, supuestamente, olvidarlas; sólo sirve para hacer más patente el problema. Es darle categoría divina, en vez de humana, dado los esfuerzos por doblegarlo; es ser un cobarde y no enfrentarlo realmente. De modo que mi teoría termina con una aparente paradoja: son los realmente débiles los que tratan de evadir sus debilidades; a los que, realmente, les da miedo que los demás rompan ese teatro de fortaleza en el que ni ellos mismos creen. Supongo que cada uno nos merecemos ser sinceros con nosotros mismos. Y, ¿por qué no? Con los demás. Aunque sea difícil.
Pero, (no utilizo “mas” que luego la crítica literaria me aporrea, aunque me repita) abrí aquellos diarios hace algunos meses y, asombrada, me encontré con una chica a la que podía comprender perfectamente, con preocupaciones no tan superficiales, porque poseían un trasfondo que se me antojaba humanamente profundo. Me descubrí a mí misma, de nuevo. Y es triste que lo hiciera con perplejidad. Me ocurre a menudo. Y éste, supongo, es un tema sobre el que debo reflexionar. Me sucede que me causa verdadera sorpresa verme como protagonista de lo que yo había considerado hazañas en otras personas. Es raro…Bueno, no tanto. Es sólo que, a veces, me infravaloro; que, cuando logro cosas que otros han conseguido y por las que les había admirado profundamente, me parece como si hubiera sido otro yo el que las hubiera logrado o me da por pensar que tampoco eran para tanto…Me sucede que hay cosas que escribo, que no leo durante años porque mi selectiva memoria las ha clasificado como “residuos no reutilizables”; pero que, en un acopio de aburrimiento, descubro que no son tan malas (lo que no quiere decir buenas).Y es que, a lo largo de mi “dilatada” vida, he llegado a censurar y poner en tela de juicio, con más acaloramiento que ningún otro (ya se sabe que no hay peor crítico que uno mismo), desde mi inteligencia (punto importante), hasta mi creatividad; desde mi fortaleza hasta mis poderes femeninos (jaja suena a coña jajja); desde mi cara a mi cuerpo (cómo no, claro, en una sociedad bombardeada por una feroz publicidad).
Aún así, siempre he sido defensora de que dejar ver nuestras debilidades es un signo de solidez. No es que yo las vaya aireando por ahí (todo lo contrario), pero tampoco intento esconderlas (al menos, ahora). Son parte de mí. Son los ingredientes del pastel que me hacen humana. Lo que no significa que no tenga que reflexionar sobre ellas y pulirlas lo más posible. Es sólo que éste es el primer paso. Porque intentar alejarlas de nosotros, recluirlas en el lado más oscuro de nuestro interior (mensaje para todos los superhombres y supermujeres) para, supuestamente, olvidarlas; sólo sirve para hacer más patente el problema. Es darle categoría divina, en vez de humana, dado los esfuerzos por doblegarlo; es ser un cobarde y no enfrentarlo realmente. De modo que mi teoría termina con una aparente paradoja: son los realmente débiles los que tratan de evadir sus debilidades; a los que, realmente, les da miedo que los demás rompan ese teatro de fortaleza en el que ni ellos mismos creen. Supongo que cada uno nos merecemos ser sinceros con nosotros mismos. Y, ¿por qué no? Con los demás. Aunque sea difícil.

5 Comments:
Primera pregunta: ¿por qúé estás de mal humor? Y no contestes: no sé porque sí..., porque eso no es respuesta.
Gracias a los dioses (sobre todo a Atenea q sale muy guapa en la foto) todos solemos ser más fuertes con el tiempo y... ¡tener más paciencia!
Aunque parezca increíble yo ahora tengo CERO mala leche comparado con hace cinco años... Me peleaba con todo el mundo a la mínima y decía las cosas sin pensar en las consecuencias. Ahora las pienso pero en su mayoría no las digo (y eso en el fondo me pone aún más de mala leche jajaja xo hay q madurar y ser más diplomática!)
La verdad es q he terminado de leer el post y he pensado: no me he enterado de nada, si estás bien, si estás mal...jaja. Ha sido como una macroreflexión...
Ah! Y por último jamás de los jamases pongas en tela de juicio tu cara o tu cuerpo xq m parece una absoluta gilipollez, aunk sé q todos lo hacemos. Sin más el otro día estaba en El Corte Inglés leyendo un tubo de crema para las estrías (xq tngo pocas xo como soy obsesiva...) y la señora se me acercó y me dijo: nadie se va a fijar en tus estrías xq lo único q van a mirar son los ojos tan grandes y tan bonitos q tienes. Y aunk era una vieja fea la q m echó el piropo pensé cuánta razón tenía y q en la playa nadie se fijaría en mis mini-estrías con los cuerpos q hay x ahí... En fin, q m enrollo... Un besito!! Nos vemos el miércoles!
Mara: Pues, no sé, no estaba de mal humor por nada en especial jajaa. Ya sé que no es una respuesta. Es que estoy costipada(sí, en pleno junio. Me lo ha pegado Bea. Se va a enterar...) y estaba como cansada y no sé... jajaja. Y no, no estoy ni deprimida, ni nada por el estilo. Simplemente fue una reflexión en voz alta y he de decir que después de escribirla me quedé muy agusto. De hecho, no pensaba escribir sobre eso, ya lo puse. Fue totalmente improvisado. En fin, que estoy yo muy reflexiva ahora, no sé por qué jajajaaa. Y, respecto a lo de la mala leche, menos mal que no te hemos conocido en tus mejores tiempos; aunque bueno, excepto momentos puntuales, te sueles portar bien jajaa :)
Ah y no te quejes de lo que te dijo la señora, hombre. Por cierto, qué manía tienen de meterse en todo sin conocer a la gente, ¿verdad? jajjaa. Pues nada, chica de los ojos bonitos (que por algo una te bautizó como diosa Atenea, y no por lo casta...)que la paciencia te acompañe.
Ay, Bollo, Bollo...Sabes que te entiendo bien cuando hablas de estas cosas. Yo también muchas veces quito mérito a mis logros, cuando no debería, vamos, no deberíamos...Todo lo contrario, tendríamos que estar orgullosas de nuestros logros, y de todo lo que conseguimos y que nos hace crecer como personas...Pero ya sabes como somos, ¿no?
Luego, lo de no esconder las inseguridades...Estoy plenamente de acuerdo contigo. No tenemos porque esconderlas, porque hasta la persona más fuerte las tiene. Hay que tener sinceridad ante todo.
En fin...Yo creo que tienes que quererte más (y yo también, pero vamos, estamos contigo ahora). Nada de poner en tela de juicio esas cosas...Eres una tía inteligente, eres culta, eres un encanto de persona y eres mona. Así que no hay motivos para no quererte. QUE LO SEPAS ;)
Un beso, guapa.
Sí, éramos muy exageradas, tremendistas y bipolares. Aún recuerso cuando te pirabas corriendo al enfadarte, cuando en medio de una soporífera clase de historia estampaste a uno contra la pared o tus sueños de afixiar a una pedorra con un cojin. Sí,éramos todas esa cosas malas, pero también éramos diferentes,como tú dices: éramos más humanas, más comprometidas que el resto. Hay que aprender a reconocer nuestros méritos, hombre.
¿Te acuerdas de nuestras charlas continuas sobre comunismo?Ja,ja,ja.
Cúantas veces me dijeron que cambiaría esa "inocencia", que era una ilusa y cuando me hicera "mayor" lo dejaría de ser. Cuán confundidos estaban, ya soy una nujercita y sigo siendo igual, por suerte la vida no me ha transformado demasiado. Y a ti tampoco, seguimos siendo inocentes como antónimo de trepas. Quizá el tiempo ha calmado nuestra locura o quizá la acrecentado de forma sutil, quién sabe. Quizá seguimos sieno tan iguales a nuestra época "de los quince" que por eso cuando releíste tus diarios te reconiste (y espero que amí también).
Y bueno, somos fuertes al reconocer nuestras dbidilades, al mostralas sin complejos. En eso si somos capaces de admirarmos, y eso es un gran paso hacia la conquista de ese castillo de naipes que es la autoestima.
besitos
P.d: el " mas " déjamelo para mí que para eso soy mejicófila, tú puedes quedarte con el "sin embargo".
Pd: me he dado cuenta de que he utilizado la primera persona del plural para describirnos a las dos, lo siento, son efectos colaterales de que seas mi hermana postiza.
Penca: Um... Ya sé que en eso también te sientes identificada conmigo. Lo sé jajjaa. ¡Qué ganas tengo de vernos todas y estar descoñadas durante días y días seguidos,como en nuestros buenos tiempos!¡Muchos besos!
Prigkinissa: Yo y mis sueños catársicos jajaja.Ay es que era insoportable esa tía y nosotras que, encima, estábamos en la época de "rebeldes sin causa" pues claro...
P.D: Yo también me había dado cuenta que te estabas todo el rato incluyendo jajajjajaa. ¡Un beso de Papamoscas y suerte con tus memorias!
Publicar un comentario
<< Home