Noches santiaguinas
Colgando del viento aullidos hambrientos
por ver si alguno eclosiona en tus oidos;
rasgando las entranas de las nubes con garra frenetica
por ver si hay en su vientre algo de la placenta de tu aliento.
Asi contamos el transcurrir de la noche mi loba y yo.
Desheredando de su brillo a las estrellas;
perforando las pupilas al firmamento
por comprobar que basta un pestaneo tuyo
para alumbrar un cosmos.
Asi nos divertimos al anochecer mi loba y yo.
Mientras criaturas yermas
sacian su sed con tisanas de adormideras;
a nosotras nos crecen crateres en las caderas,
cerillas en las puntas de los dedos.
Mientras el resto del universo
barniza sus suenos en aguas del Leteo;
mi loba y yo nos negamos,
presidiarias del recuerdo,
a olvidar el espectaculo que se genera en el horizonte
cuando tu presencia creadora
anuncia que va a estampar, en la Cordillera,
una noche mas.
En ese justo suspiro comienza la noche en Santiago.

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